Entrevista Nengumbi con Paul Byrne

Buenos Aires, Argentina Diciembre 2009
Mostrando entradas con la etiqueta Lucha contra el Racismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lucha contra el Racismo. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de enero de 2017

Texto completo del comunicado de prensa preparado por el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre las formas contemporáneas de racismo, discriminación racial, xenofobia y formas conexas de intolerancia Sr. Mutuma Ruteere, 23 de mayo de 2016 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina

23 de mayo de 2016

“Señoras y Señores:

En el día de la fecha concluye mi visita oficial a la Argentina que realicé entre los días 16 y 23 de mayo a invitación del Gobierno. En estos últimos diez días mantuve reuniones en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y las Provincias de Buenos Aires, Salta y Formosa. Me reuní con funcionarios de Gobierno en los ámbitos federal y provincial, miembros de los poderes legislativo y judicial, así como con representantes de la sociedad civil, organizaciones no gubernamentales, comunidades indígenas y de migrantes, afroargentinos, así como con las víctimas de prácticas discriminatorias y otros grupos y actores relevantes. Además, se me concedió acceso a la cárcel de Ezeiza donde pude conversar con las autoridades penitenciarias y con detenidos.

Quisiera agradecer al Gobierno de la Nación Argentina por la invitación y cooperación, así como por su voluntad para preparar y concretar mi visita. Por otro lado, me gustaría transmitir todo mi agradecimiento a mis interlocutores por las conversaciones esclarecedoras que mantuvimos.

Viajé a la Argentina para observar en primera persona y obtener una mayor comprensión sobre la situación. Tuve la oportunidad de escuchar a todas las partes interesadas pertinentes en relación con el tema en cuestión para poder evaluar los avances realizados, identificar aquellos desafíos que aún quedan pendientes a fin de eliminar el racismo, la discriminación racial y la xenofobia; y realizar intercambios constructivos con el Gobierno sobre las maneras más eficaces de superar los obstáculos a fin de lograr una aplicación efectiva de las leyes, políticas y medidas ya existentes. Por último, el objetivo de mi visita es formular una serie de recomendaciones para ayudar al Gobierno a abordar en forma efectiva el racismo, la discriminación racial y la xenofobia, a fin de alentar una sociedad inclusiva que, hoy más que nunca, resulta una pieza clave, en especial dentro del marco de la nueva agenda de desarrollo sostenible cuyo lema es “no dejar a nadie atrás”.
Quisiera subrayar que realicé mi visita sin preconceptos y con gran entusiasmo por escuchar los puntos de vista, las inquietudes y experiencias de todos los actores relevantes en las áreas que abarca mi mandato.

En el transcurso de mi visita a la Argentina, le he prestado especial atención a la situación de los pueblos originarios, los afrodescendientes, los migrantes de la región y de otras procedencias también, los descendientes de judíos, y otras comunidades como la LGBTI, y las mujeres migrantes cuya vulnerabilidad se ve incrementada por factores de interseccionalidad. Mi visita se efectuó en un momento en que la Argentina comienza un nuevo capítulo en su política, lo que también representa una oportunidad para redefinir prioridades en la programación hacia el futuro. Sin embargo, ello también significa que es necesario efectuar una evaluación clara y profunda de los logros en los últimos años y los retos aún pendientes, tanto a escala federal como provincial, con vistas a implementar el Plan Nacional contra la Discriminación del año 2005, así como las recomendaciones efectuadas por el sistema de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, incluido el Comité de Evaluación para la Discriminación Racial-2010 (CERD por sus siglas en inglés), y el último Examen Periódico Universal-2012 (EPU), y aquellas recomendaciones realizadas por el Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas. Por lo tanto, espero que mis observaciones preliminares logren ser un punto de partida para que el Gobierno pueda tomar de inmediato las medidas que tanto se necesitan.

Logros clave a nivel legislativo, institucional y político


Recibo con beneplácito el compromiso expresado por la Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Nación para priorizar la inclusión y el pluriculturalismo en la agenda de los derechos humanos, extendiendo el enfoque de dichos derechos más allá de la memoria, la justicia y la verdad, hacia un enfoque más integral, lo que incluye el acceso igualitario a los derechos para todos, conforme lo garantizado por la Constitución Nacional.

La Argentina ha desarrollado un marco jurídico integral para la eliminación de la discriminación racial, lo que abarca las disposiciones de la Constitución para garantizar la equidad en el goce de los derechos para todos los habitantes, tanto argentinos como extranjeros. La Ley 23,592 establece desde 1988 la figura de la discriminación en general, y la de discriminación racial en particular, como delitos comunes, y además estipula un agravante en el caso de los delitos penales cometidos por persecución u odio racial. Identifica además como delitos penales la participación en una organización racista o la realización de propaganda de esta índole, así como la incitación a la persecución o al odio por cuestiones raciales (Ley 23.592, artículo 3).

Este marco podría fortalecerse aún más si se definiera la discriminación en general como delito penal. En este sentido, veo con beneplácito el debate legislativo actual sobre la posibilidad de ampliar la ley.

Quisiera también resaltar el marco ya existente para abordar cuestiones atinentes a grupos vulnerables específicos, tales como los pueblos originarios: la Ley 26.554 que prorrogó el plazo establecido en la Ley 21.160, que está a punto de vencer. Esta ley ordena que -en virtud de la situación de emergencia imperante- se realice un relevamiento en materia de posesión y titularidad de las tierras tradicionalmente ocupadas por comunidades indígenas, a fin de evitar los desalojos forzados. Por otro lado, se encuentra la Ley 23.302 que creó el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), cuyo objetivo es asegurar que los pueblos originarios puedan ejercer una ciudadanía plena en cumplimiento de sus derechos constitucionales; y la Ley 26.206 que estableció la Educación Intercultural Bilingüe.

También veo con beneplácito los esfuerzos realizados para reconocer, a través de una serie de medidas simbólicas, la existencia de la población afroargentina. Además quisiera señalar que se ha extendido la protección jurídica a los refugiados y solicitantes de asilo como resultado directo de la implementación del
 Plan Nacional contra la Discriminación de 2005.

La ley progresista sobre migraciones con que cuenta la Argentina y que se destaca a escala internacional, reconoce la migración como derecho fundamental inalienable, y tiene por objetivo asegurar la aplicación de procedimientos y criterios no discriminatorios, de conformidad con los derechos y las garantías establecidos en la Constitución Nacional y los tratados internacionales; y además enfatiza que los inmigrantes deben gozar de los mismos derechos que los nacionales del país. Sin embargo, la ley no es lo suficientemente conocida por la población en general y los funcionarios públicos, lo que ha llevado a denegar a los inmigrantes los derechos básicos tales como el acceso a la vivienda y, en algunos casos, el acceso a la justicia o los servicios de salud. Por otro lado, no existe un plan formal para la integración de los inmigrantes y a menudo estas poblaciones deben depender de organizaciones de la sociedad civil y otras para su integración, lo que aumenta aún más su vulnerabilidad.

La Argentina también ha establecido una serie de instituciones para promover los derechos humanos y luchar contra la discriminación como, por ejemplo, el INADI, que tiene la responsabilidad de implementar el plan nacional contra la discriminación, concientizar sobre el tema, y realizar investigaciones y relevamientos sobre el problema, así como recepcionar los reclamos individuales. Quisiera expresar mi agradecimiento por la reciente actuación inmediata del INADI, en coordinación con las dependencias de gobierno correspondientes, para abordar casos de violencia neonazi y expresiones antisemíticas. También veo con beneplácito los desarrollos recientes para combatir la discriminación y las expresiones de odio en los deportes.

Quisiera además reconocer el mandato de la Secretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural -dependiente del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación- así como del Consejo Federal de Derechos Humanos, que reúnen a las secretarías y altas autoridades de derechos humanos de las 24 provincias y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Deseo reconocer la existencia de entes de monitoreo independientes como la Defensoría del Pueblo de la Nación, la Procuración Penitenciaria de la Nación, así como el Observatorio de la Discriminación en Radio y Televisión, que son todas prácticas excelentes que deberían fortalecerse y apoyarse plenamente. En este sentido, aliento a una pronta designación de un nuevo Defensor del Pueblo.

Desafíos principales


De todos modos, y como sucede también en otras partes del mundo, he encontrado prácticas discriminatorias que a menudo afectan a los pobres y a los más vulnerables que pertenecen a grupos minoritarios, incluidos los pueblos originarios, los afroargentinos, y las comunidades de migrantes. En la Argentina, a veces se refieren al delito de “portación de rostro”.

A pesar del marco institucional y jurídico integral, falta aún una implementación efectiva y persisten todavía retos significativos. En particular, la situación de los pueblos originarios en ciertas áreas del país es terrible ya que viven en condiciones de pobreza extrema, aislados y sin acceso a los servicios básicos. En tanto una gran parte de las minorías sigue siendo invisible a todas las esferas de la sociedad, la situación de los pueblos originarios es especialmente crítica y requiere atención inmediata. Se les niega acceso a las necesidades básicas tales como el agua potable, una vivienda digna, una atención de la salud de calidad, oportunidades de empleo y una educación adecuada y de calidad. Se encuentran en general excluidos de la vida social y política. Existe una ausencia de representantes de los pueblos originarios en cargos clave para la toma de decisiones, aún en los entes específicamente dedicados a las cuestiones atinentes a dichos pueblos. Los métodos de consulta con esta población no resultan acordes con su cultura y enfoque de la vida. El acceso a la propiedad de las tierras sigue siendo un desafío y se deben adoptar rápidamente nuevas disposiciones para proteger a las comunidades del desalojo ante el vencimiento en 2017 del plazo establecido en la Ley 26.554. Es necesario simplificar el sistema de registro de las tierras comunitarias así como brindar asistencia adecuada en dicho proceso.

La medida tomada respecto de la educación bilingüe intercultural, aunque positiva en su esencia, ha experimentado limitaciones en su implementación que sus beneficiarios perciben como unidireccional. Se han planteado también inquietudes respecto de la falta de capacitación de profesores designados para interactuar con las comunidades originarias, lo que resulta en la estigmatización de los niños indígenas en las escuelas donde se observa una actitud sesgada. La poca cantidad de profesores de origen indígena continúa siendo una cuestión problemática. La falta de acceso a servicios y centros de salud, así como el número generalmente limitado de médicos capacitados que entiendan la cultura indígena, han contribuido a condiciones muy graves de salud materno infantil en las áreas rurales. En otros lugares, incluidos los centros urbanos, algunos proveedores de atención de la salud y de servicios no han extendido dichos servicios a ciertas áreas donde viven principalmente comunidades de migrantes. He escuchado decir que las ambulancias, los servicios postales y los proveedores de servicios privados se niegan a operar en determinadas comunidades debido a una segregación de facto de ciertos grupos de la población, lo que conduce a una mayor estigmatización. Dicha estigmatización se encuentra también reforzada por el retrato estereotipado de ciertos grupos y aún de ciertas nacionalidades por parte de los medios de comunicación.

Por ende, existe la necesidad de reforzar la presencia en los medios de los grupos minoritarios de un modo no estereotipado, para sostener y apoyar el mandato del Observatorio de Medios que ha desarrollado una buena práctica al entablar un diálogo constructivo con todas las partes interesadas.

Lo más alarmante es -según se me ha informado en diversas partes del país- la tendencia a reprimir la movilización de los grupos originarios en reclamo de sus derechos; y a tomar represalias contra quienes defienden o lideran la defensa de los derechos civiles de los indígenas, así como contra los integrantes de sus familias. Los defensores de los derechos de las minorías, incluidos los migrantes, también han sido objeto de estas represalias. Por lo tanto, realizo un llamamiento al Gobierno Nacional y a las autoridades provinciales para que se tomen medidas de inmediato a fin de ofrecer la protección necesaria y el debido proceso para aquellos defensores de los derechos civiles que, junto con sus familias, son objeto de acoso judicial y persecución por parte de las fuerzas de seguridad en el país; y para que se inicien investigaciones especiales y transparentes respecto de aquellas muertes sospechosas de los defensores de los derechos humanos de estas minorías.

Escuché reclamos de que la policía realiza discriminación por perfil y ejerce violencia contra los migrantes de países vecinos y de otras procedencias, que dichos actos no son sancionados, que rara vez se investigan, y que a veces se cierran las causas sin la realización de investigaciones exhaustivas o sin que las partes involucradas hayan prestado declaración. También me preocupa la violencia sistemática de parte de la policía contra los vendedores callejeros senegaleses.

El acceso a la justicia para los grupos vulnerables –desde las poblaciones originarias hasta los migrantes y afrodescendientes- sigue siendo un reto. Las dificultades en acceder a la justicia se vinculan con las barreras del idioma, los conocimientos limitados sobre las leyes, las dificultades en encontrar una orientación jurídica adecuada, en especial para los pueblos indígenas y, lo que resulta más alarmante en determinados momentos, la imposibilidad de presentar una demanda ante la secretaría de un juzgado.

Es también preocupante observar que la justicia no señala el vínculo entre la discriminación y la denegación de servicios básicos. La ausencia de grupos minoritarios en los niveles más elevados del Poder Judicial resulta un desafío significativo para los grupos objeto de discriminación racial, en particular los pueblos indígenas y los migrantes. También se me informó que en algunas zonas del país, los jueces pueden ser cómplices de las prácticas discriminatorias y las represiones contra los activistas de los grupos minoritarios. En este sentido, resulta urgente que el Gobierno realice el monitoreo de las causas presentadas por los grupos minoritarios respecto de su acceso a los derechos básicos, a fin de asegurar una debida evaluación de los elementos de discriminación. Además, insto a los tribunales superiores a prestar la mayor atención posible a aquellos aspectos relativos a la discriminación al revisar los casos planteados por individuos pertenecientes a grupos minoritarios, en especial los pueblos originarios, a quienes a menudo se les niega una respuesta de los tribunales en el ámbito provincial.

La educación es un medio fundamental para erradicar el prejuicio, la discriminación, la estigmatización y para fomentar un entendimiento mutuo así como la convivencia. Sin embargo, es de gran preocupación que no haya un programa de educación en derechos humanos integral para combatir el sesgo y promover el entendimiento mutuo. Más aún, todavía quedan por materializarse los pasos necesarios para reconocer en forma apropiada la contribución de los grupos marginados –incluidos los pueblos originarios- en los programas de estudio, lo que contribuye aún más a su invisibilidad y estigmatización. En este sentido, invito al Gobierno a lanzar oficialmente en todo el país el Decenio de los Pueblos Afrodescendientes, y a promover actividades específicas diseñadas con la comunidad, con el objetivo de que se reconozca y establezca como corresponde la contribución pasada y presente de los afroargentinos en el país.

El INADI participa en los esfuerzos de concientización para abordar la estigmatización y el estereotipado de los refugiados, migrantes y pueblos afrodescendientes. Esta tarea debe fortalecerse, en especial con relación a los pueblos originarios. También recibí con beneplácito la información respecto del aumento significativo en los últimos meses en la aceptación de reclamos individuales por parte del INADI y aliento a la institución a tener llegada a las áreas más remotas del país y prestar especial atención a los pueblos originarios, además de otros grupos vulnerables, lo que incluye a los afrodescendientes, migrantes y quienes son objeto de vulnerabilidades transversales tales como el grupo LGBTI y las mujeres pertenecientes a grupos minoritarios.

Aunque el mandato del INAI se refiere a implementar la política de los pueblos indígenas y a promover la participación de las comunidades en el diseño y la implementación de las políticas de estado que los afectan, muchos de mis interlocutores han señalado que la institución no ha logrado satisfacer sus objetivos de promover el respeto por las formas tradicionales de organización en el proceso de toma de decisiones, fortalecimiento de las identidades étnicas y culturales, y la creación de la base para un desarrollo integral y sostenido que sea compatible con la conservación del medio ambiente en los territorios que habitan los pueblos indígenas. Resulta especialmente inquietante la representación de los pueblos indígenas en los niveles en que se realiza la toma de decisiones dentro del INAI. Parece que también le faltara al INAI el financiamiento apropiado para realizar su misión y, además, se encuentra demasiado lejos de las comunidades a las que debe servir. Por ende, el mandato del INAI debería fortalecerse a fin de otorgarle facultades más sólidas en cuanto a la toma de decisiones, y a fin de expandir su alcance en las provincias. En general, existe en este plano la necesidad de cambiar la forma de inclusión de los pueblos indígenas desde una política enfocada a la asistencia social y el bienestar hacia una basada en los derechos y la justicia, a través de políticas de estado en todos los sectores. Resulta clave contar con una coordinación multisectorial de esta política desde los niveles más altos del gobierno para lograr una implementación exitosa a escala nacional y provincial.

El nivel de implementación del Plan Nacional contra la Discriminación del año 2005 que también es una buena práctica, debería evaluarse en profundidad para definir objetivos nuevos con la participación activa de los grupos involucrados, quienes también deberían participar como corresponde en el proceso de monitoreo de los avances. En este sentido, sigue siendo problemática la falta de datos y estadísticas confiables, y es necesario que el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos diseñe, en coordinación con todos los Ministerios e instituciones especializados, los protocolos para la recolección sistemática de datos confiables y desagregados respecto de una amplia variedad de indicadores. Los datos resultan fundamentales para medir los niveles de discriminación, identificar los vacíos existentes y diseñar políticas adecuadas, tal como se ha señalado en la agenda de desarrollo sostenible 2030.

Realizo también un llamamiento al gobierno argentino para que establezca medidas de acción positiva, a fin de asegurar una representación de los grupos minoritarios en cargos importantes de toma de decisiones y, en particular, en cargos que puedan influir sobre la educación, incluido el nivel universitario, y en cargos dentro de los poderes judicial, legislativo y ejecutivo. Esto es de especial urgencia para los pueblos originarios, ya que las modalidades de participación actuales han fracasado en gran medida en lo que se refiere a darles la voz y visibilidad necesarias con vistas a remediar su larga historia de exclusión y marginación. La condición actual de los pueblos originarios no puede esperar y exige una atención inmediata de los niveles más elevados del gobierno.

Comentarios finales

Para concluir, quisiera agradecer el compromiso expresado por el nuevo gobierno para abordar el problema de la discriminación. La Argentina cuenta con muchas buenas prácticas que ya ejemplifican lo que es posible. Sin embargo, hay aún mucho por hacer para la materialización de los derechos de los grupos históricamente discriminados y marginados. También me preocupan ciertas decisiones recientes del poder ejecutivo en relación con la discontinuación de algunos de los programas existentes para promover los derechos de las minorías en determinados sectores. Al observar las dificultades que plantea la situación económica del país, es necesario enfatizar la importancia de mantener las medidas para proteger a los más vulnerables. Veo con beneplácito el nuevo plan nacional de derechos humanos y aliento al Gobierno de la Nación para que lo publique y promueva la difusión de su contenido entre los funcionarios correspondientes y la población en general. Finalmente, el esfuerzo del país para brindar capacitación en derechos humanos a los diversos sectores del Gobierno debería fortalecerse, en especial, entre los proveedores de servicios, las fuerzas de seguridad y los operadores del sistema judicial.

Prepararé un informe más abarcador y detallado con recomendaciones específicas y, a su vez, insto al gobierno a implementar en forma efectiva y plena las recomendaciones efectuadas por CERD, EPU, así como las del Relator Especial de las Naciones Unidas sobre los derechos de los Pueblos Indígenas que aún no se han cumplido.

Muchas gracias”.

Fuente:http://www.ohchr.org/SP/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=20005&LangID=S#sthash.zDSs1htO.dpuf

miércoles, 14 de marzo de 2012

Los Afro argentinos y la Justicia Social

La presencia afro en la identidad nacional argentina siempre ha sido objeto de un debate permanente a nivel nacional como internacional, necesitando de este modo que serias investigaciones ocurrieran para subsanar las informaciones contradictorias al respecto para poder llegar a la verdadera identidad nacional argentina, la cual incluye la población procedente de áfrica subsahariana, es decir áfrica negra. Tras rescatar la presencia afro como uno de los componentes poblacional argentino, es importante hacer referencia a sus aportes y contribuciones en la construcción del país y abordar lo relacionado a la justicia social de este fragmento poblacional.

El censo llevado a cabo por Juan José de Vértiz y Salcedo en 1778 arrojaba resultados con una presencia afro muy elevada en las provincias de mayor producción agrícola: el 54% en la provincia de Santiago del Estero, el 52% en la provincia de Catamarca, el 46% en la provincia de Salta, el 44% en la provincia de Córdoba, el 42% en la provincia de Tucumán, el 24% en la provincia de Mendoza, el 20% en la provincia de La Rioja, el 16% en la provincia de San Juan, el 13% en la provincia de Jujuy, el 9% en la provincia de San Luis.1 En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires la población afro representó el 30% del total durante la presidencia de Juan Manuel de Rosas. En la actualidad se estima que los afro descendientes representan aproximadamente el 2% de la población argentina, pero este porcentaje hubiese sido superior a 4% si los afro descendientes residentes en ciudades con una población mayor a 50.000 habitantes hubiesen sido censado como teniendo raíces afro en el censo nacional de 2010.

Respecto a los aportes y contribuciones en la construcción de la Argentina, los africanos como esclavizados, se destinaron a las labores de agricultura, ganadería, el trabajo doméstico y en menor medida la artesanía. En las zonas urbanas, muchos desarrollaban labores de artesanía para la venta, cuyos réditos percibían sus patrones. Adicionalmente, en condición de esclavizados, libertos o inmigrantes, los afro argentinos aportaron mucho en la construcción de Argentina como lo señaló Jorge Miguel Ford en “Los Miembros Sobresalientes de mi Raza” donde da perfiles de catorce afro argentinos, de los cuales seis estaban en las fuerzas armadas (Lorenzo I. Barcala; Domingo Sosa; Felipe Mansilla; Casildo Thompson; Eduardo Magee; José María Morale), dos eran compositores (Federico Espinosa, Zenón Rolón), dos eran intelectuales (Froilán P. Bello; Casildo G. Thompson); uno era un filantrópico (Eugenio Sar); uno era escriba (Tómas B. Platero); uno era periodista (Manuel G. Posadas) y uno era poeta (Horacio Mendizábal). Muchos otros aportaron y siguen aportando en otros aspectos y sectores de la sociedad argentina, pero con una fuerte invisibilización de sus aportes y de ellos mismos como una manifestación deliberad y notable del racismo en Argentina como lo ha manifestado la Dr. María José Lubertino cuando era presidente del INADI, “Los afros en la Argentina han sido invisibilizados y hoy siguen invisibles. Este es el resultado de un proceso de diáspora producido por el esclavismo y su transformación en servidumbre… La actual estratificación social los ubica en la pobreza”

En cuanto a la justica social, la historia de la esclavitud misma y los maltratos recibidos por integrantes de la comunidad afro durante y después de la abolición de la esclavitud demuestran la violación sistemática de sus derechos fundamentales (políticos, civiles, económicos, sociales y culturales) que revela la notable injusticia social que caracterizó y caracteriza a esta comunidad en Argentina.

El concepto de la injusticia social puede evocarse cuando no todas las personas dentro de una sociedad tienen acceso igualitario a las instalaciones, servicios, sistemas, beneficios dentro de esa sociedad y en el caso de la comunidad afro, esto se caracteriza por no tener acceso igualitario a varios de sus derechos fundamentales, principalmente la educación, el empleo decente y estable, la vivienda digna, derechos políticos ubicándola en la situación de marginalidad y pobreza permanente. Esta injusticia social fue y sigue siendo producto de los sistemas políticos y conductas culturales y sociales que prevalecen en nuestro país por considerar que los afros no deben ser tratados con dignidad humana (algo difícil de crear o de reconocer por distintos motivos).

A través la III Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación racial, la Xenofobia y la Formas Conexas de Intolerancia (septiembre 2001) se consideró como delitos de lesa humanidad, los tratos inhumanos infligidos a integrantes de la comunidad afro por intermedio de la esclavitud y el racismo, y esto implicaría que Argentina como país había incurrido en estos delitos. Por lo tanto en función de la injustica padecida por integrantes de esta comunidad y en sintonía con los instrumentos internacionales y nacionales de derechos humanos se explicaría la necesidad imperativa y urgente de reparación de dichas injusticia en pos de la construcción de una sociedad igualitaria.

La protección, promoción y defensa de los derechos humanos es la responsabilidad de los Estados a través de sus distintos organismos desde la nación hasta los municipios, con el involucramiento de todos los sectores de la sociedad (partidos políticos, empresas privadas, escuelas, sindicatos, universidades, iglesias, hospitales, etc.) y de la ciudadanía. Es en este contexto que las Naciones Unidas habían proclamado en 2007 el 20 de febrero de cada año, como Día Mundial de la Justicia Social, considerándola “un principio fundamental para la convivencia pacífica y próspera” y que constituye “el núcleo su misión global para promover el desarrollo y la dignidad humana”. La justicia social tiene entonces por objetivos principales: “erradicar la pobreza y promover el empleo pleno y el trabajo decente, la igualdad entre los sexos y el acceso al bienestar social y la justicia social para todos”.

En términos concretos, la argentina tiene una deuda pendiente con la comunidad afro y el momento ha llegado para que la sociedad con las directrices y colaboración de los gobernantes empiece a deshacerse de esta deuda. Para ello, se podría recurrir a las siguientes sugerencias:
Realizar un censo que permita identificar a integrantes de la comunidad según su lugar de residencia, ¿en qué condiciones viven? ¿Cuáles son sus niveles de educación?, ¿Cuáles son sus necesidades educativas?, ¿Cuáles son sus posibilidades de empleabilidad y reinserción profesional y/o laboral?, ¿Cuáles son sus necesidades de vivienda, de salud, de otros servicios básicos? Esto le permitiría al Estado determinar o identificar prioridades, es decir necesidades, para luego diseñar con la colaboración y participación de los interesados y otros organismos la política social adecuada y específica para la comunidad. Luego, habrá que disponer de todos los recursos necesarios (recursos humanos, financieros, técnicos, institucionales, etc.) para la implementación de la dicha política social y colaborar en el control, ejecución y evaluación de los resultados. Esto se resumiría en la elaboración e implementación de un Plan Nacional de Acciones Afirmativas como recomendado en las Conclusiones y Resoluciones de la Conferencia de Durban para identificar necesidades, atenderlas creando oportunidades económicas y prosperidades, y garantizando los derechos.

Me gustaría terminar este artículo con la observación de Alejandro Solomianski en Identidades secretas: la negritud argentina, donde resalta que “permanentemente hubo un grupo opresor (Euro-argentino) identificado con un concreto sistema ideológico-cultural (euro centrista capitalista) y diversos grupos oprimidos”1. El autor sigue y dice: “en gran medida la historia de la negritud argentina es también la historia de la blanquedad argentina, aunque no queramos verla en tanto tal o aunque ésta se nos auto presente, como la única argentinidad”2.


Por. Nengumbi C. Sukama
Presidente IARPIDI.

viernes, 10 de febrero de 2012

"La barrera es nuestra piel" El drama de los africanos en Argentina

Por Patricio Caruso (*) | 09.02.2012 |

Les asombra "la democracia" pero sufren la discriminación. Por qué vienen y qué encuentran.

Cualquiera que haya caminado por Buenos Aires, seguro se cruzó con alguno de ellos. Venden pulseras, collares o anillos. Víctimas de persecuciones políticas, religiosas o de crisis sociales, encuentran en Argentina la posibilidad de obtener un refugio y escapar de la muerte.

Liniers, Once y Constitución son los barrios porteños en los que se instalan para vivir y trabajar. Sin embargo, están presentes a lo largo y ancho del país. Para la mayoría, la rutina es la misma: cada mañana, se levantan temprano y antes de salir de sus pensiones toman una valija repleta de alhajas y van a plazas y avenidas para trabajar como vendedores ambulantes.

Todos tienen la misma mercadería al mismo precio, lo que en algunos despierta sospechas. Pero sus maletines llenos de anillos dorados, relojes de imitación y lentes coloridos, encubren una triste realidad.

Nengumbi Celestín Sakuma es presidente del IARPIDI (Instituto Argentina para la Igualdad, Diversidad e Integración) y explica que todo es más improvisado de lo que parece. "Llegan totalmente solos y tratan
de encontrar gente de su comunidad. Muchos son profesionales, pero enseguida se dan cuenta que no van a conseguir un trabajo calificado, por lo que invierten en mercadería y salen a vender", detalla a Perfil.com.
Sukama niega la existencias de irregularidades en el comercio "valijero". Cree que son mitos que con el tiempo se fueron creando carne en el imaginario popular. Y asegura: "No hay mafias".

A pesar de que nuestro país adhirió a la convención de Ginebra, asumiendo compromisos internacionales en materia de protección a refugiados, hay graves falencias en la inserción social de quienes escapan
de su país y recalan en Argentina.

Massar Ba, un refugiado senegalés, cuenta a Perfil.com que "lo primero que se necesita es un tratamiento psicológico y después una asistencia adecuada para insertarse a la sociedad". A pesar de los tratados, manifiesta que "en Argentina no se cumple con nada de eso, no hay ninguna ayuda estatal, absolutamente de nada”.
Una gambeta a la muerte. Nengumbi Celestín Sakuma nació en la República del Congo.

Llegó a nuestro país en 1995, cuando le escapó a un gobierno que lo perseguía por manifestarse opositor. “Fueron a buscarme a mi casa, pero yo me enteré antes y salvé mi vida fugándome”, contó a este portal. Su casa terminó destrozada y él refugiado en Argentina.

Perseguido políticamente, el congoleño subraya que la democracia con la que se encontró aquí "lo impresionó". Pero aclara que sintió una gran dosis de discriminación racial. Habla cuatro idiomas y tiene dos títulos universitarios, pero conseguir un trabajo fue imposible, para él, por ser negro. Todo por su color de piel.

"Rendí exámenes de ingreso para trabajar como telemarketer. Obtuve un puntaje óptimo pero cuando fui a buscar el trabajo personalmente, no me lo quisieron dar", explicó. "Anécdotas como ésas, tengo miles”, dice. Siendo Licenciado en Administración de Empresas, se negó a dedicarse a la venta ambulante. Entonces empezó a dar clases de inglés particular.

Ya es ciudadano argentino. Sin embargo, las trabas continúan. "En los hospitales y en la calle, la piel uno la lleva a todos lados y es la principal barrera que tenemos", asegura. El último caso fue en el hospital Penna, cuando fue a tratarse de insuficiencia respiratoria y la recepcionista tuvo actitudes ”racistas, xenofóbicas y discriminatorias, mintiendo sobre los turnos de guardia”. Elevó la denuncia a la Defensoría del Pueblo de la Ciudad.

“Todos los días se ven en televisión asesinatos. Sin embargo, en noviembre asesinaron a un senegalés en el puente La Noria y ningún medio lo informó", explica con dolor y remata diciendo que "eso también es discriminación".

Experto en el tema, explica que Argentina padece una gran ignorancia sobre África. “Acá solo se ve la pobreza extrema o las grandes selvas. No se muestran las ciudades". Por lo tanto, sostiene que "muchos
no pueden creer que yo sea graduado, ni que haya africanos universitarios en Argentina vendiendo bijouterie. Piensan que en África no hay escuelas".

(*) especial para Perfil.com.

Enlace para ver video. http://www.perfil.com/contenidos/2012/02/09/noticia_0031.html

Fuente:http://www.perfil.com/contenidos/2012/02/09/noticia_0031.html

viernes, 26 de agosto de 2011

Afrodescendientes piden en Cumbre un Foro Permanente en la ONU, OEA y UE


20 de agosto de 2011 • 08:40 PM

La I Cumbre Mundial de Afrodescendientes concluyó hoy en La Ceiba (Honduras), con la petición de un Foro Permanente en las Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea (UE).

La petición de un Foro Permanente de Asuntos Afrodescendientes en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la OEA y la UE, figura en la declaración de la I Cumbre Mundial de los Afrodescendientes, cuya clausura, que estaba prevista para mañana, se adelantó para hoy.

A las Naciones Unidas también le solicitaron que declare el Decenio de los Pueblos Afrodescendientes en el Mundo a partir del año 2012, incluyendo las estructuras y asignaciones presupuestarias requeridas, y la creación del Fondo de Desarrollo de los y las Afrodescendientes.

El secretario ejecutivo de la Cumbre, Céleo Álvarez, dijo a Acan-Efe que el evento “ha sido un éxito porque hubo consenso sobre la realidad de los pueblos afrodescendientes y los derechos que reclaman”.

“El mundo entero está escuchando nuestra voz”, acotó Álvarez, quien además preside la Organización de Desarrollo Étnico Comunitario (ODECO), coordinadora de la Cumbre con el respaldo de instituciones públicas y privadas de Honduras, organismos internacionales y misiones diplomáticas, entre otros.

Durante la Cumbre, que fue inaugurada el jueves por el presidente de Honduras, Porfirio Lobo, en compañía de su homólogo de Guatemala, Álvaro Colom, y el vicepresidente de Costa Rica, Alfio Piva, se discutieron temas sobre salud, educación, juventud, desempleo, discriminación racial, justicia y derecho a la tierra, entre otros.

En la “Declaración de La Ceiba, I Cumbre Mundial de los y las Afrodescendientes”, los 800 delegados de más de 30 países también demandan el combate del racismo “y todas las formas de discriminación racial adoptando las medidas necesarias para abolir este flagelo de la humanidad”.

También exigen que se garantice “el pleno disfrute de los derechos humanos y la ciudadanía de los y las afrodescendientes”, lo mismo que “el pleno acceso a la justicia a las víctimas del racismo y el ajusticiamiento” a las personas e instituciones que violan sus “derechos humanos y colectivos”.

Los afrodescendientes le pidieron a los gobiernos ser incluidos plenamente en los servicios diferenciados y los avances en los campos de educación, salud, vivienda, empleo, ingresos y accesos a sistemas de financiación y crédito, alimentación, tecnologías de la información y comunicaciones, cultura y procesos políticos.
Uno de los paneles de la jornada se centró en las “necesidades y demandas de los y las jóvenes afrodescendientes en la agenda pública en América Latina y el Caribe”.
Los participantes resaltaron que la incorporación de los jóvenes afrodescendientes en Latinoamérica es uno de los desafíos más básicos y urgentes para la formulación de políticas públicas, indicó la directora regional para América Latina y el Caribe del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), Marcela Suazo.

En opinión de Suazo, la participación de los jóvenes en espacios internacionales, regionales y nacionales resulta fundamental para dar seguimiento a los acuerdos que surgen.
Sobre el encuentro de La Ceiba, en el Caribe de Honduras, indicó que ha generado elementos que serán discutidos durante la I Cumbre Mundial de Juventud Afrodescendiente que se celebrará en octubre próximo en Costa Rica.

Los expositores coincidieron en señalar que la educación, empleo y embarazo adolescente, incluyendo salud sexual y reproductiva, y la prevención del VIH/SIDA, son áreas claves para la inserción social, acotó Suazo.

La idea es avanzar en propuestas capaces de constituir una plataforma de oportunidades para que la juventud pueda ejercer sus derechos de ciudadanía y tener pleno acceso a procesos de desarrollo con participación real y liderazgos representativos, acotó la diplomática.

En la cumbre se enfatizó además que hay que apostar por los jóvenes, porque pueden contribuir a poner sus países en la ruta del crecimiento económico acelerado y el desarrollo equitativo que demandan sus pueblos.

Fuente: http://noticias.terra.com/america-latina/honduras/afrodescendientes-piden-en-cumbre-un-foro-permanente-en-la-onu-oea-y-ue,1c969afc059e1310VgnVCM20000099f154d0RCRD.html

sábado, 23 de julio de 2011

IARPIDI particpió del curso sobre Europa Negra – Ámsterdam

Del 13 al 30 de junio de 2011 el Instituto Nacional de para los Estudios de la Esclavitud Holandesa y su Legado (NINsee) con la colaboración de Vrije Universiteit Ámsterdam (Universidad Libre de Ámsterdam), Países bajos, organizó la cuarto versión de la Escuela de Verano sobre Europa Negro, un curso intensivo de tres semanas. El curso estuvo a cargo de Drs. Amy Abdou como Directora y Dr. Kwame Nimako y Dr. Dienke Hondius como Co-Directores.

El curso comenzó con un repaso histórico de los conflictos sociales y civiles en Europa que culminó con la elaboración de leyes y legislaciones contra la discriminación en la Unión Europea (EU). Se abordó específicamente lo relacionada con las leyes contra la discriminación, puesto que la discriminación resurgió en varios países de la Unión Europea; se comparó la historia de la regularización y la administración de las relaciones raciales y étnicas y el discurso en torno al concepto de la negritud y la auto-identificación. Históricamente, las fuerzas sociales en Europa han contribuido a la elaboración de políticas para combatir el racismo. Se elaboró una cadena de los acontecimientos que llevaron a la elaboración de políticas para combatir el racismo y se analizaron los discursos legales y académicos que se produjeron después.

En la segunda semana, se exploró las nociones de la negritud como una organización oficial, como una construcción social, usada por los nativos para indicar la (no) pertenencia, como una diáspora viviendo en Europa, y como respuesta al dominante (Blanco) paradigma. En esta etapa, el curso se centró en los legados históricos y coloniales de los países europeos para discutir los orígenes de Europa Negra e investigar el impacto de estos legados sobre las políticas y la legislación.

Este curso también abordó las dimensiones de las relaciones raciales y étnicas que son únicas en Europa, examinando las formas en que las concepciones del “otro” se han institucionalizado y se reproducido, el aumento de la xenofobia en varios países de la Unión Europea, las definiciones legales y los discursos que rodean la conceptualizado “otros”, y se examinó también las formas en que cada país se ha ocupado de los temas de la raza e de la identidad nacional.

Específicamente se abordaron los siguientes temas:

La Teorización de Europa Negra – Raza y el Proyecto de la Unión Europa
La Teorización de Europa Negra – Teorías y Conceptos
Relaciones Raciales en la unión Europea – Modelos de Políticas y Abordajes
La Herencia de la Esclavitud Holandesa
Los Negros en Europa Moderna/ La Raza en la Historia de Europa
Racismo Anti-Negro en el Sistema Mundial Moderno/Colonial/Capitalista/Patriarcal: Del Racismo Social y Económico al Racismo Epistémico
La Teorización de Europa Negra – Migración y Legislación
El Racismo en la Vida cotidiana en Holanda
El Racismo y la Xenofobia – Causas y Consecuencias
Múltiples expresiones del Racismo
Raza/Racismo: Una Euro-Historia
El Racismo de todos los días y el Racismo por Género
El Neoliberalismo Racial

Los/las Estudiantes vinieron de los Estados Unidos, Canadá, Holanda, Alemania y Argentina como se detalla a continuación:

Misa Dayson
Alyssa Newman
Amy Wolfson
Robert Cornell
Joi Sears
Sherwood Feliksdal
Nengumbi Celestin Sukama
Marthe Hesselmans
Teresa María Diaz Nerio
Manon Tiessink
Christiana Fizet
Joanna James
Vanessa Elileen Thompson
Mitchell esajas
Asheesh Ram Cheerath
Zawdie Sandvliet
Diane Velez
Shakinak Douglas
George Barganier

En cuanto a los/las profesores/as el curso gozó de la presencia de:

Dr. Filomena Essen, Universidad de Antioquia (EE.UU)
Dr. David Theo Goldberg, Universidad de California, Instituto de Investigación en Humanidades
Dr. Ramón Grosfoguel, Universidad de California, Berkeley
Dr. Dienke Hondius, Vrije Universiteit Amsterdam (Universidad Libre de Ámsterdam)
Dr. Trica Keaton, Universidad de Vanderbilt (Ámsterdam)
Dr. Kwame Nimako, Vrije Universiteit van Amsterdam (Universidad Libre de Ámsterdam)
Dr. Stephen Small, de la Universidad de California, Berkeley
Dr. Gloria Wekker, Universidad de Utrecht, Holanda


Por: Nengumbi Celestin Sukama
Presidente
IARPIDI