Entrevista Nengumbi con Paul Byrne

Buenos Aires, Argentina Diciembre 2009

lunes, 14 de mayo de 2012

Proyecto Tango para la integración

Mucho más que un 2×4
No es una novedad que el arte del tango -en todas sus manifestaciones- florece a cada hora y en cada rincón de la ciudad de Buenos Aires. Aprender a bailarlo es, de alguna manera, adentrarse en un submundo cuyos códigos linguísticos y extralinguísticos exceden los límites de las milongas. Es por eso que conectarse con su esencia puede ayudar, también, a la integración social. Con esta iniciativa nació el proyecto que contamos en esta nota.
Hace poco menos de dos meses comenzaron a dictarse, en forma gratuita, clases de tango en la sede de un instituto que lucha contra la discriminación a refugiados, inmigrantes africanos, y afrodescendientes en la Argentina. La iniciativa del maestro tanguero Pablo Tamburini es una propuesta a la integración a través de esta danza. El proyecto se llama “Tango para la integración” y propone, a través del conocimiento de este baile y de sus ambientes, la posibilidad de generar redes de amigos, de reunir a gente con intereses comunes (el gusto por la danza, la música o una actividad cultural, por ejemplo) y de forjar nuevos lazos entre los habitantes que residen en la ciudad y los inmigrantes africanos que, a poco de llegar al país y frente a la urgencia de establecerse económicamente, aún no han forjado una vida social activa integrada. La propuesta pedagógica propone el dictado de clases de tango y de milonga con el propósito de que los asistentes al curso comiencen a comprender e identificar el lenguaje del tango, un código que va más allá de las milongas y que es también parte de la cultura porteña. Se trata así, por un lado, de bailar; de comunicarse corporalmente con otro que no conocemos y al que, necesariamente y a través de la danza, terminaremos conociendo más y mejor luego de bailar. Por otro lado, se asiste a un aprendizaje de códigos, de gestos y de miradas necesarias para relacionarse en las milongas y durante el baile. No se trata solo de clases; Tango para la integración organiza salidas grupales: van una vez por mes a escuchar música y orquestas y a participar en distintas milongas de Buenos Aires. Se difunden pegando cartelitos en quioscos o en lugares que la comunidad de inmigrantes frecuenta. A Nengumbi Celestin Sukama -ciudadano argentino y originario de la República del Congo- no le interesa hacer alarde sobre los orígenes o las influencias afro en el tango y mucho menos invitarnos a una competencia de egos para definir qué pertenece a quién sino que, con absoluta sinceridad, se abre a contarnos su experiencia personal en tanto africano en Buenos Aires, sus iniciativas en cuanto a la defensa de los derechos humanos y, sobretodo, el comienzo de este nuevo proyecto que nace bien desde abajo: tango para la integración. ¿Cómo empezó y de qué se trata este proyecto que parte del tango para la integración? El proyecto empezó hace unas seis semanas, cuando Pablo Tamburini -profesor de tango- me contactó porque quería realizar un taller y utilizar al tango como herramienta de integración de los nuevos inmigrantes africanos. Y como yo soy el fundador del IARPIDI -Instituto Argentino para la Igualdad, Diversidad e Intregración-, me preguntó si podíamos dictar las clases en este espacio. Yo vine del Congo en 1995 pero desde hace mucho tiempo soy un activista político. Cuando vivía en África también. Siempre aposté -y apuesto- a la construcción comunitaria. Mi intención es fomentar acá el tema de los derechos humanos de los afro, por eso me pareció tan interesante la propuesta de Pablo. ¿Cómo se relaciona tu activismo en la defensa por los derechos humanos de los afrodescendientes e inmigrantes africanos con este proyecto de las clases de tango? Descubrí el tango estando acá. Había leído sobre los aportes afro en el género y nació en mí la necesidad de conocer sobre la influencia de la cultura africana en el baile al mismo tiempo que estoy luchando en Argentina por la justicia social de esa comunidad. Si bien hoy el tango ya es una originalidad argentina que se exporta a todo el mundo, quienes esclavizados ingresaron a la Argentina colonial influyeron también en el género. Las clases comenzaron hace poco y por ahora solo estamos bailando. Pero, a su debido momento, va a incluirse teoría: historia del tango, tango y economía, letras y tango y la asistencia regular a milongas de Buenos Aires. ¿Las clases se dictan en la sede del IARPIDI? Si. Acá, además de funcionar la oficina del IARPIDI, que es un instituto en el que conviven diferentes organizaciones –la Asociación de Haitianos y la Asociación de Senegaleses en Argentina- se da asilo a los refugiados en general, aunque especialmente a los inmigrantes afrodescenedientes. El racismo es muy fuerte en la Argentina y eso fue en realidad lo que me llevó a fundar el Instituto. Porque yo creo que la lucha por los derechos humanos no solo pasa por denunciar actos discriminatorios sino también realizando acciones: esa es la mejor técnica para poder revertir la discriminación, para cambiar la injusticia social que sufren los africanos y los refugiados. Entonces, además de las actividades de derechos humanos que se realizan acá, pensamos en el tango como herramienta para fomentar la integración desde abajo; que la ruptura con el racismo nazca de la misma gente que asiste a las clases. ¿De qué manera percibís los actos discriminatorios hacia los afrodescendientes? El racismo es difícil de percibir pero se expresa en los insultos que uno recibe en la calle, en el hostigamiento policial hacia los africanos que venden en la vía pública, en la imposibilidad de acceder a un empleo digno a pesar de tener buena formación académica o profesional… En la Argentina, los afro viven desde el siglo XVI. Fueron usados lamentablemente como carne de cañón en la guerra en tanto hubo próceres que consideraban que a los negros había que aniquilarlos igual que a los indios. Cuando se dice “nunca hubo negros en la Argentina” o “los negros en la Argentina desaparecieron”, se trata de excusas que se usan para evitar la toma de conciencia de la presencia afro en la argentina. De los negros universitarios o de los que llegaron a ser coroneles en el ejército nunca se habla; eso no está en los libros de historia y no es casualidad… Esto fue promovido por el liderazgo político de la época y después llegó a penetrar en la cultura del sentido común ciudadano. ¿Qué opinás de la inclusión de preguntas sobre la población afrodescendiente en el último censo? Creo que el censo de 2010 fue un cambio de paradigma importante ya que alrededor de 1869/1870 la población proveniente de África dejó de ser censada y nunca volvieron a aparecer en la configuración poblacional de Argentina. Pero creo que el último censo no fue tan positivo. En las ciudades grandes, con 50.000 habitantes o más, solamente el 10% de los afro fueron censados como tales. Esto ocurrió así porque la pregunta sobre el origen poblacional afroargentino estaba en el formulario ampliado y no el formulario básico; entonces, como solamente el 10% de los censistas tenían el formulario ampliado, podría decirse que gran porcentaje de los afro quedó por fuera del censo… creo yo que es ahí donde se dificulta la construcción de una política pública dirigida a esta población marginal: primero hay que tener un registro serio, sino es seguir tapando su presencia como ya se viene haciendo hace siglos. Volvemos entonces a esta idea de integrar bailando El tango es un hecho cultural que hoy tiene una industria comercial instalada pero también puede ser usado como herramienta para generar lazos sociales que integren a las personas desde un lugar nuevo… el baile tiene eso, para conectarse con el otro el idioma no es precisamente lo más importante. Info sobre las clases: se dictan todos los domingos en San Juan 2491 de 17 a 19 hs. La entrada es libre y gratuita. www.infoiarpidi.org Por: Carla Tudanca carlatudanca@hotmail.com Fuente: www.revistaquilombo.com.ar/?p=969 mayo 2012

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