Entrevista Nengumbi con Paul Byrne

Buenos Aires, Argentina Diciembre 2009

lunes, 31 de agosto de 2009

Roban 40.000 pesos en joyas a tres africanos

LAS TERMAS, Río Hondo(C). Vendedores de Senegal, África, denunciaron que desconocidos ingresaron en la habitación que alquilan y sustrajeron un bolso con más de $ 40.000 en joyas. El hecho ocurrió el lunes pasado entre las 2 y 7 de la mañana.

El hecho fue denunciado en la Seccional 40 y sucedió mientras los tres africanos no se encontraban en el alojamiento de Esquiú al 100 de esta ciudad. Los tres damnificados relataron a EL LIBERAL que al llegar a la habitación advirtieron que el bolso con joyas había desaparecido.

Lo llamativo para los denunciantes fue que la cerradura de la habitación no tenía signos de violencia. “Perdimos nuestro capital para trabajar; en el alojamiento nos aseguraron que nadie entraría en la habitación y confiamos en la dueña.

Había tres llaves, una la tenia la dueña, otra el hijo y la restante nosotros, contó Cheikl Neron, uno de los damnificados.

Radicaron la denuncia acompañados por Manuel Aldaz, de la Fundación Ciudadanos del Mundo, cuya función es proteger los derechos de residentes del exterior en cada país.

“Estamos haciendo las gestiones en la policía para que puedan recuperar su capital;
ellos con su trabajo, ayudan a sus familias en exterior”, dijo Aldaz.

Fuente: Diario el LIBERAL del Jueves 27/08/09 Santiago del Estero - Argentina

viernes, 28 de agosto de 2009

Informe sobre aplicación de perfiles racistas en la administración de justicia penal de la Ciudad de Buenos Aires


Resumen ejecutivo

La presente investigación tiene como objetivo verificar la aplicación de perfiles racistas en la administración de justicia penal de la Ciudad de Buenos Aires. Se trata de un intento racional y ordenado de descripción de la prevalencia y la frecuencia de las restricciones ilegales a la libertad de personas migrantes africanas.

Los resultados preliminares sugieren que existe un patrón estable de aplicación de perfiles racistas verificable en el hecho de que la totalidad (100%) de las personas entrevistadas fueron paradas por la policía en la calle en los últimos 18 meses. El estudio prueba también que un 80% de las personas manifestaron ser paradas semanalmente o con mayor frecuencia, en ocasión de encontrarse trabajando en la vía pública. Todas las personas entrevistadas en el marco de este estudio consideran que cuando la policía les para o llama no son libres hasta que la policía les indica que pueden irse, o hasta que la policía abandona el lugar. El estudio concluye que la reiteración y la regularidad de las detenciones y otros tipos de abusos de poder definen la existencia de patrones de acoso policial racista contra personas africanas.

Metodología

Se entrevistaron a 45 personas en base a una muestra no aleatoria, a través de un análisis secuencial. Las entrevistas fueron semiestructuradas (preguntas pre-determinadas y otras libres).

Universo de personas entrevistadas y situación socio-económica

De las 45 personas entrevistadas; 35 son varones senegaleses, 5 son mujeres senegalesas, y 5 son varones de otros países africanos.
43 dijeron trabajar en venta ambulante y sólo 2 no trabajan en la calle. El ingreso máximo no supera los 1.300 pesos por mes; 20 de las personas entrevistadas ganan entre 800 y 1300 pesos por mes; mientras 25 ganan menos de 800 pesos por mes.
En cuanto al manejo del idioma castellano sólo 3 consideraron que hablan, leen y escriben español “bien”. La totalidad de las personas entrevistadas no tiene acceso a ningún programa social ni ninguna otra asistencia social. Todos los entrevistados dijeron vivir en habitaciones compartidas de hoteles. Por último, todos asignan una parte de sus escasos ingresos para ser enviados como remesas de dinero a sus familiares en África.

Estos datos ayudan a determinar la vulnerabilidad socio-económica del colectivo africano y a confirmar que se encuentran en situación de pobreza., midiendo la pobreza a través de cualquiera de los dos métodos usados en Argentina, por necesidades básicas insatisfechas (NBI) o por la línea de pobreza.

Restricciones a la libertad por la policía en la calle: prevalencia, frecuencia, y efectos de las detenciones

El estudio confirmó una alta prevalencia en el contacto entre las personas africanas y la policía: el 100% de las personas entrevistadas fue parada / detenida por la policía en los últimos 18 meses. En cuanto al efecto de este tipo de contactos el 100% considera que cuando la policía les para o llama no son libres hasta que la policía les indica que pueden irse, o hasta que la policía abandona el lugar.

Un 93% (42) fue parado/detenido durante 2009 (en los últimos 6 meses). Dentro del grupo de las personas que trabajan en la calle en venta ambulante, un 39% (17) manifestó haber sido parado también en ocasiones diversas (no trabajando en la calle). El estudio detectó también una alta frecuencia en el contacto entre personas africanas y la policía: un 83% (36) manifiesta ser parada semanalmente o con mayor frecuencia, en ocasión de encontrarse trabajando en la vía pública. Mientras que las 2 personas que no trabajan en la calle fueron detenidas en la vía pública cerca de su casa.

Con respecto a los resultados de las detenciones, el estudio descubrió que el 22% (10) fue arrestada; el 51% (23) manifestó haber sido parada pero no se le labró ningún acta; un 11% (5) manifiesta haber sido procesada por art. 83 más de una vez los últimos 18 meses, mientras un 44% (20) manifiesta haber sido procesada por infracción al art. 83 del Código Contravencional en los últimos 18 meses.
Los datos muestran un patrón de frecuentes detenciones en la vía pública.
Las detenciones cotidianas, continuadas y sistemáticas en la vía pública que la PFA cursa contra las personas entrevistadas, y que pueden o no terminar en el arresto por averiguación de antecedentes o acreditación de identidad, y en el procesamiento de la/s persona/s detenidas, ocurren en un contexto donde éstas no tienen libertad para irse del lugar. Este hecho se comprueba no solo mediante el estado subjetivo de las víctimas, sino con elementos objetivos como la presencia de uno o varios agentes de policía, la presencia o exhibición de armas, la exigencia de papeles identificatorios, la requisa de las ropas o elementos personales de quien/es sean detenidos, contacto físico con la persona del ciudadano, la presencia de móviles policiales, y el uso del lenguaje o el tono de voz indicando que el cumplimiento de la solicitud del funcionario puede ser obligatorio.

Asimismo, se comprueba mediante las entrevistas que no es sino cuando la persona es formalmente procesada y se encuentra ante una autoridad no policial – lo que ocurre en una ínfima porción de los casos- que se le informan los motivos de su detención y sus derechos. No se reportan casos donde haya habido intervención de intérpretes aún en casos donde las mismas actas labradas dan cuenta que la persona detenida no habla español.

Otros incidentes racistas: la compleja práctica del abuso policial

Durante las detenciones se cometen infinidad de abusos: insultos racistas, robos, arrestos clandestinos, lesiones, abusos de armas, amenazas, corrupción, desalojos de la vía pública, entre otras que configuran abusos durante la detención o bien fines ilegítimos de esta y el posterior procesamiento.

El 100% de las entrevistadas recibió insultos de la policía. La policía pidió “regalos” a las 43 que trabajan en la calle. Dentro de este último grupo, a las 20 personas procesadas por art. 83 se les secuestró su mercadería de subsistencia.

En informes de organismos especializados se reportan robos sufridos por personas africanas en ocasión de detenciones. También hay reportes de por lo menos 5 arrestos clandestinos de duración de 24 hrs. o más Conocemos por lo menos 2 casos de abusos de armas.

Los datos del estudio ayudan a medir la prevalencia del abuso policial y a desagregar el concepto general de abuso policía en diversas conductas que pueden desarrollarse de manera asilada o combinadas entre sí: el pedido de regalos fue ir acompañado de insultos y provocar un arresto clandestino si el pedido no es satisfecho.

Conclusiones

Todas las personas africanas entrevistadas son paradas por la policía en la CABA. Esta prevalencia es indicativa de la aplicación de perfiles racistas. Salvo excepciones, son paradas frecuente y regularmente. La reiteración y regularidad definen la existencia de patrones de acoso policial contra personas africanas.

Las que más sufren este acoso policial son las personas africanas que viven de actividades callejeras de subsistencia, que son acosadas cotidianamente. En su enorme mayoría, las personas entrevistadas desconocen sus derechos básicos frente a la policía y la justicia. En este contexto, el efecto subjetivo de los encuentros entre las personas africanas y la policía provoca que ninguna se sienta libre para abandonar el lugar frente a la policía y hasta que esta lo ordena.

Otros indicadores de racismo son los insultos, trato diferencial y otros vinculados a estereotipos que denuncian las personas entrevistadas.
Por su sistematicidad, reiteración, permanencia e impunidad, estas restricciones ilegales a la libertad sumadas a otros incidentes racistas por las autoridades a cargo de hacer cumplir la ley tienen efectos negativos sobre la comunidad, con efectos acumulativos, incrementando así progresivamente su gravedad.
Algunos de esos efectos se hacen visibles como: temor, pesadillas, miedo de salir a la calle, miedo a la policía, cambios de conducta, no transitar por ciertos lugares, enfermedades asociadas al stress (gastritis, depresión, cefaleas, insomnio, ataques de pánico, etc.). Muchos de estos síntomas cuando son sostenidos en el tiempo cumplen con los requisitos de un cuadro de stress post-traumático.

Finalmente, el estudio confirma que la totalidad de las personas africanas entrevistadas se encuentran en situación de pobreza y que por lo tanto la venta ambulante es una actividad de mera subsistencia. El estudio también confirma que la policía y otras instituciones públicas, lejos de identificarlos como un colectivo socialmente vulnerable, los discrimina y los excluye. El estudio confirma además, que la policía abusa de su poder e implementa un patrón racista de frecuentes contactos innecesarios e ilegales con las personas africanas.


Por: Instituto Argentino para la Igualdad, Diversidad e Integración
Nengumbi Celestin Sukama
Presidente
iarpidi@gmail.com

miércoles, 26 de agosto de 2009

Refugiados en TN - Argentina para armar – “Perseguidos o discriminados”


Argentina para armar es un programa conducido por María Laura Santillán y es del Canal 13. Este programa se caracteriza por un esfuerzo particular de su productor en querer participar activamente a la construcción de una Argentina para todos. Se muestran casos que en la mayoría de los casos, no les interesa a los demás y que no se muestra en otros canales.

El domingo 23 de agosto del 2009 surgió algo sin antecedente en la televisión argentina, se trata de la presencia de refugiados en este medio de comunicación. No solamente se trata de refugiados, sino de cuatro refugiados negros y un refugiado colombiano debatiendo sobre la temática. Estos ciudadanos fueron acompañados por la Lic. María Paula A. Cicogna, Dra. En Antropología y licenciada en Ciencias Política de la UBA y Dr. Marcos Filardi de la Defensoría General de la Nación y tutor de los refugiados menores de edad.

Para los que no lo saben, según establecido, un refugiado es una persona que, debido a un miedo bien fundado de ser perseguido por razones de raza, religión, nacionalidad, membresía de un grupo social o de opinión política en particular, se encuentra fuera de su país de nacimiento y es incapaz, o, debido a tal miedo, no esta dispuesto a servirse de la protección de aquel país; o de quien, por no tener nacionalidad y estar fuera del país de su antigua residencia habitual como resultado de tales eventos, es incapaz, debido a tal miedo, de estar dispuesto a volver a éste.

La República Argentina habiendo ratificado la Convención de Ginebra de 1951 se ha dispuesta a recibir ese grupo de personas con la finalidad de brindarles la protección que necesitaran. Adicionalmente a la protección física, dicha convención estipula que hay que ayudar a esos ciudadanos en su inserción e integración en el país de recepción. Esta inserción e integración pasa por distintos factores o necesidades como, alojamiento, atención médica, estudios terciarios y/o universitarios, trabajo, reválida de estudios realizados en el país de origen, pasantía, etc...

Lamentablemente, en el contexto argentino, esas personas en la mayoría de los casos quedan a la suerte de la naturaleza después de una corta asistencia del ACNUR por intermedio de la Fundación Comisión Católica Argentina para Migraciones. Tampoco reciben una asistencia del ACNUR ni del estado Argentino para una inserción profesional o laboral de acuerdo a la carrera cursada en el país de origen. Esto es lo que explica la presencia en las calles de muchos africanos vendiendo bijouterie o baratijas.

Esta problemática llego a TN, y María Laura Santillán y su productor decidieron tomar carta en el asunto difundiendo la problemática. Sin lugar a dudas, este paso es muy importante y representa una gran ayuda para mejorar el proceso de inserción e integración de los refugiados en esta sociedad. Es para ello que queremos hacer llegarles a María Laura Santillán y todo su equipo nuestros agradecimientos.

Solicitamos que las autoridades políticas, las autoridades del ACNUR, ONG dedicadas a la defensa de los derechos humanos y el público dediquen un tiempo para mirar ese material, entender la problemática y luego brindarles a los refugiados la colaboración que necesiten para mejorar su calidad de vida en esta sociedad. El video se encuentra en TN (www.tn.com.ar). De allí ir a "programas" y de allí a "Argentina para armar". El título es “Perseguidos o discriminados”.

Por: Nengumbi Celestin Sukama
Presidente - IARPIDI
iarpidi@gmail.com

Aproximación al Estudio y estrategias a desarrollar para una mejor integración de inmigrantes y refugiados del África Subsahariana”

El día jueves 20 de agosto a las 10 de la mañana tuvo lugar el encuentro organizado por la Fundación Comisión Católica Argentina para las migraciones (FCCAM), cuya sede fue el CEMLA (Centro de estudios migratorios de Latinoamérica).

Si bien la convocatoria llevó el nombre “Encuentro sobre la problemática pluriétnica: Aproximación al Estudio y estrategias a desarrollar para una mejor integración de inmigrantes y refugiados del África Subsahariana”, en ningún momento se habló sobre la temática, de hecho el auditorio estaba compuesto por integrantes de distintas iglesias, todos blancos y argentinos con excepción de unos pocos africanos contados con los dedos de las manos.

La apertura la dio el presidente de la FCCAM, quién mencionó algunos salmos del Nuevo Testamento que dan cuenta de la igualdad entre todos los hombres, cabe aclarar que dicha fundación nacida hace 50 años, depende de la Iglesia Católica y es la única agencia que trabaja con ACNUR, de quién recibe fondos para desarrollar los proyectos de recepción y ayuda a los refugiados que llegan a la Argentina, no solo africanos sino de todas partes del mundo.

El segundo panelista fue el Dr. Hipólito Barreiro, médico clínico que residió durante 17 años en Liberia y posteriormente fue nombrado Embajador de Argentina en 5 países de África Occidental. Su testimonio, histriónico y polémico – como él mismo se definió- giró en torno a la superioridad racial del negro, a quién atendió por décadas en Liberia y que por dicha experiencia puede afirmar que tiene un cuerpo hermoso, perfecto y mas resistente que el del blanco.

Aparentemente fui la única sorprendida por estas declaraciones a las cuales califico de racistas, dado que el auditorio en el momento de preguntas no hizo mas que agradecer estas palabras y corroborarlas, como el mismo Victor Bille, inmigrante camerunés y residente en la Argentina desde hace 17 años, quien textualmente afirmó “comparto la fortaleza que tiene el africano en la supervivencia porque nadie ha sufrido tanto como el africano”.

Creí que en un encuentro organizado por la iglesia, la discusión no iba a girar en torno a quien es mejor que quien sino a dejar de lado las diferencias para una mejor integración, y mas si el testimonio era de un médico, quienes a lo largo de su carrera estudian que la genética de todos los hombres cambia de acuerdo a las personas, pero no de acuerdo a las “razas”, término en desuso al comprobarse científicamente que solo existe una raza que es la humana, y en todo caso las diferencias son étnicas… pero creo que el centro de mi preocupación no es terminológico sino ideológico, ya que creí que estas discusiones de la superioridad de unos sobre otros ya no estaban en debate.

En el único momento en que se habló de los africanos en la Argentina fue cuando al pasar mencionó que “vienen a la Argentina para juntar unos pesitos para mandar a sus pobres hermanos y padres para comer”. Si bien esta es una imagen extendida entre los argentinos, parece raro que un médico que vivió por tanto tiempo en África y que hasta fue nombrado embajador, la única imagen que pueda transmitir sea la de un continente aplastado por la pobreza donde la gente se escapa por el hambre, sin realizar un análisis mas profundo sobre las causas de dicha migración y la calificación de muchos de estos jóvenes que llegan a nuestro país con profesiones que los habilitan a realizar trabajos calificados y a los cuales por distintas razones que no analizaré aquí, pero creí que el encuentro sí iba a hacerlo, no pueden acceder.

Finalizó su exposición aclamando que “al negro hay que respetarlo porque es el que dio origen a la raza humana y reclama su lugar en el mundo porque es el primero, es bueno, es noble y por su gran cultura (suerte que no dijo folklore) y solidaridad…”.
Afortunadamente continuó el panelista Adelin Bertrand Ze, sacerdote y músico camerunés, quien dio una imagen mas amplia sobre lo que es el África hoy, su pasado y su presente. Explicó que si bien los gobiernos son democráticos y formalmente hay libertad, la clase dirigente no tiene hábitos democráticos en el ejercicio del poder, razón por la cual se perpetúan en los cargos. La población de los 53 países que alberga el continente ha aumentado en los últimos tres años en 75 millones, sin embargo la economía no crece y muchos jóvenes se dirigen a los centros urbanos para conseguir un trabajo que no está disponible y por lo tanto se lanzan a Europa. Pero todo ello es producto de una larga historia de esclavitud, colonialismo, descolonización y neocolonialismo al cual también aludió Victor Bille.

Para finalizar, en la etapa de preguntas, que como ya lo mencionara anteriormente, no fueron preguntas, pidió la palabra la Dra. Mónica Olmedo, quién se presentó como la Presidenta de la Asociación Casa Senegalesa, lamentando la falta de representación que tienen los senegaleses en Argentina al carecer de embajada, motivo por el cual “nosotros tratamos de unirlos y ayudarlos”.
Como si fuera poco, también pidió la palabra Sandra….. secretaria de la misma institución, quién continuó comentando los problemas de esta población, cuyo número ascendería a 2500 (sin mencionar la fuente del registro) y que se encontrarían en situación de riesgo por estar indocumentados. “hoy los senegaleses carecen de representación frente al Estado y la casa es para ser la voz de aquellos que no la tienen”… ¿No se los estará subestimando a estos “africanitos” que son mejores genéticamente pero al parecer no pueden hablar? ¿Será que además de ser pobres y no tener para comer tampoco pueden juntarse solos y necesitan de los blancos buenos para agruparse?.

Como interesada en la temática de la inmigración senegalesa en Argentina no puedo negar las problemáticas que sufren en su inserción sociolaboral en nuestro país, pero creo que generalizar su situación a todo el colectivo, subestimarlos y victimizarlos para actuar en nombre de ellos, en mi humilde opinión, no es la solución.

Por: Gisele Kleidemarcher
Licenciada en Sociología

martes, 25 de agosto de 2009

African immigrants seek refuge in Argentina

African immigrants seek refuge in Argentina[Global Post]
If you lived in Zaire in the 1990s, you didn't want to get on the wrong side of dictator Mobutu Sese Seko. That's what pro-democracy activist Celestin Nengumbi Sukama did and it landed him, of all places, in Argentina.

www.globalpost.com/dispatch/.../african-immigrants

sábado, 22 de agosto de 2009

African immigrants seek refuge in Argentina

While African immigration is on the rise, those who make the move face challenges.
By Anil Mundra
Published: June 8, 2009 20:04 ET-A
+ABUENOS AIRES — If you lived in Zaire in the 1990s, you didn't want to get on the wrong side of dictator Mobutu Sese Seko. That's what pro-democracy activist Celestin Nengumbi Sukama did and it landed him, of all places, in Argentina.

Before coming, he didn't even know what language Argentines spoke. All he knew was that he had to get out of Zaire, and the Argentine visa was the only one he managed to get, so he seized the opening before the Mobutu regime could throw him back in jail.

Upon his arrival here in 1995, Sukama was the epitome of a stranger in a strange land, as foreign to Argentines as they were to him. “At that time, one could spend the whole week without seeing an African,” he said. “It was extremely hard.”

But things have changed in the last decade in Argentina. It's now estimated that there are at least 5,000 Africans from at least 29 countries here, with Senegal, Nigeria, Sierra Leone, Liberia and Ghana topping the list. Africans can be seen in Buenos Aires and a few other Argentine cities — often peddling inexpensive merchandise on the streets.

Now that more Africans are arriving, they're gaining visibility and publicity. But it's not clear that they're any less marginalized now than when they were invisible.

Argentina has fashioned itself as a European country — even as indigenous Americans from Bolivia and Peru flooded into Buenos Aires — and this self-image is unlikely to change soon no matter the number of immigrants making their home here.

Like Sukama, nearly all Africans arrive seeking asylum from the Argentine state, which has granted 440 such requests from Africans to date. That's about 15 percent of Argentina's total recognized refugee population, which is growing every year. Argentina received a record number of asylum requests in 2008, with the most coming from Africans.

There are war victims here, some of them orphaned children, who crossed the Atlantic spontaneously as stowaways in boats. Others, just fed up with poverty at home, bought a flight and a visa to Brazil, and then illegally crossed the border into Argentina.

That latter is the usual route for Senegalese immigrants, lately the largest and most visible contingent of asylum seekers. Senegalese men can be seen on every busy street corner in Buenos Aires, selling cheap jewelry and watches out of suitcases.

Seeking economic opportunity rather than fleeing violent persecution, many Senegalese immigrants pay travel agents who promise them legal Argentine papers upon arrival in Brazil, only to find themselves led wading across a river into Argentina to avoid border control.

“If I had understood that I was going to have to cross a border illegally, I wouldn't have come,” said Abdoul Aziz Mbaye, who made the journey from Senegal over a year ago. “I'm not that stupid.”

African immigrants seek refuge in Argentina
While African immigration is on the rise, those who make the move face challenges.
By Anil Mundra
Published: June 8, 2009 20:04 ET-A
+ABUENOS AIRES — If you lived in Zaire in the 1990s, you didn't want to get on the wrong side of dictator Mobutu Sese Seko. That's what pro-democracy activist Celestin Nengumbi Sukama did and it landed him, of all places, in Argentina.

Before coming, he didn't even know what language Argentines spoke. All he knew was that he had to get out of Zaire, and the Argentine visa was the only one he managed to get, so he seized the opening before the Mobutu regime could throw him back in jail.

Upon his arrival here in 1995, Sukama was the epitome of a stranger in a strange land, as foreign to Argentines as they were to him. “At that time, one could spend the whole week without seeing an African,” he said. “It was extremely hard.”

But things have changed in the last decade in Argentina. It's now estimated that there are at least 5,000 Africans from at least 29 countries here, with Senegal, Nigeria, Sierra Leone, Liberia and Ghana topping the list. Africans can be seen in Buenos Aires and a few other Argentine cities — often peddling inexpensive merchandise on the streets.

Now that more Africans are arriving, they're gaining visibility and publicity. But it's not clear that they're any less marginalized now than when they were invisible.

Argentina has fashioned itself as a European country — even as indigenous Americans from Bolivia and Peru flooded into Buenos Aires — and this self-image is unlikely to change soon no matter the number of immigrants making their home here.

Like Sukama, nearly all Africans arrive seeking asylum from the Argentine state, which has granted 440 such requests from Africans to date. That's about 15 percent of Argentina's total recognized refugee population, which is growing every year. Argentina received a record number of asylum requests in 2008, with the most coming from Africans.

There are war victims here, some of them orphaned children, who crossed the Atlantic spontaneously as stowaways in boats. Others, just fed up with poverty at home, bought a flight and a visa to Brazil, and then illegally crossed the border into Argentina.

That latter is the usual route for Senegalese immigrants, lately the largest and most visible contingent of asylum seekers. Senegalese men can be seen on every busy street corner in Buenos Aires, selling cheap jewelry and watches out of suitcases.

Seeking economic opportunity rather than fleeing violent persecution, many Senegalese immigrants pay travel agents who promise them legal Argentine papers upon arrival in Brazil, only to find themselves led wading across a river into Argentina to avoid border control.

“If I had understood that I was going to have to cross a border illegally, I wouldn't have come,” said Abdoul Aziz Mbaye, who made the journey from Senegal over a year ago. “I'm not that stupid.”

African immigrants seek refuge in Argentina
While African immigration is on the rise, those who make the move face challenges.
By Anil Mundra
Published: June 8, 2009 20:04 ET-A
+ABUENOS AIRES — If you lived in Zaire in the 1990s, you didn't want to get on the wrong side of dictator Mobutu Sese Seko. That's what pro-democracy activist Celestin Nengumbi Sukama did and it landed him, of all places, in Argentina.

Before coming, he didn't even know what language Argentines spoke. All he knew was that he had to get out of Zaire, and the Argentine visa was the only one he managed to get, so he seized the opening before the Mobutu regime could throw him back in jail.

Upon his arrival here in 1995, Sukama was the epitome of a stranger in a strange land, as foreign to Argentines as they were to him. “At that time, one could spend the whole week without seeing an African,” he said. “It was extremely hard.”

But things have changed in the last decade in Argentina. It's now estimated that there are at least 5,000 Africans from at least 29 countries here, with Senegal, Nigeria, Sierra Leone, Liberia and Ghana topping the list. Africans can be seen in Buenos Aires and a few other Argentine cities — often peddling inexpensive merchandise on the streets.

Now that more Africans are arriving, they're gaining visibility and publicity. But it's not clear that they're any less marginalized now than when they were invisible.

Argentina has fashioned itself as a European country — even as indigenous Americans from Bolivia and Peru flooded into Buenos Aires — and this self-image is unlikely to change soon no matter the number of immigrants making their home here.

Like Sukama, nearly all Africans arrive seeking asylum from the Argentine state, which has granted 440 such requests from Africans to date. That's about 15 percent of Argentina's total recognized refugee population, which is growing every year. Argentina received a record number of asylum requests in 2008, with the most coming from Africans.

There are war victims here, some of them orphaned children, who crossed the Atlantic spontaneously as stowaways in boats. Others, just fed up with poverty at home, bought a flight and a visa to Brazil, and then illegally crossed the border into Argentina.

That latter is the usual route for Senegalese immigrants, lately the largest and most visible contingent of asylum seekers. Senegalese men can be seen on every busy street corner in Buenos Aires, selling cheap jewelry and watches out of suitcases.

Seeking economic opportunity rather than fleeing violent persecution, many Senegalese immigrants pay travel agents who promise them legal Argentine papers upon arrival in Brazil, only to find themselves led wading across a river into Argentina to avoid border control.

“If I had understood that I was going to have to cross a border illegally, I wouldn't have come,” said Abdoul Aziz Mbaye, who made the journey from Senegal over a year ago. “I'm not that stupid.”

Entering illegally might not be such a bad option for refugees, though, since they're pardoned through Argentina's 2006 “Law of Refugee Recognition and Protection.” But that immunity only comes when asylum is officially granted, a process that can take months or years.

In the meantime, asylum seekers are given the appropriately named “Precarious Residency” permit that must be renewed every three months. Every African street vendor has stories of police officers who don't recognize the document and demand bribes of cash or merchandise. Their precarious status bars them from signing leases, so nearly all of them live in cheap hotels, two or three to a room.

In the case of Senegalese immigrants, one of the reasons they hang in limbo for so long is the question of whether they qualify as refugees. The United Nations definition is limited to people subject to persecution in their home country, and does not include those simply seeking to better their economic situation.

But Monica Olmedo, a lawyer representing about 300 Senegalese asylum cases that remain unresolved after more than a year, argues that these economic migrants are bona fide refugees. “They're escaping an economic policy that makes it so that they must leave their country,” said Olmedo, who has married a Senegalese man and is now known as Mamdiarra in the community.

“Everything is bad back home; nothing's going right,” said Senegalese asylum-seeker Mbaye. “If someone has come here from Africa, it's because it was the last option that they had.” He says that the dearth of options explains why they would come to Argentina, a developing country whose language is almost nonexistent in Africa, rather than the usual northern destinations, which have become increasingly strict on immigration over the years.

Mbaye is ambivalent about having made the move, he said, but on balance, “it's better to stay here.” Like most of his compatriots, he lives simply, with a shared bedroom, bathroom and kitchen. He must work hard out in the street nearly every day to earn an average of about 1,000 pesos — about $270 — per month. He pays a quarter of that in rent, but most months he's able to set aside enough to send home to his family in Dakar. After all, the whole reason he came to Argentina was to support his family back home.

But finding work is not always easy. In his 15 years here, Celestin Nengumbi Sukama has never held a sustained job. This despite his bachelor's degree in finance, local courses in accounting and Spanish, fluency in four languages — including excellent English, a highly sought skill — and his adopted Argentine citizenship. He says that prospective employers always give him the run-around when they see his African name or face, as do government offices when he appeals for help.

By the beginning of the 20th century, Argentina's identity as a European country in the
New World had taken hold. But its population is beginning to shift and as that happens, said Sukama, a subtle racism is beginning to appear in the culture, which views Africans as capable only of construction work or street-vending.

“It's extremely hard to understand that there is racism in Argentina,” Sukama said. “But a black man who is facing rejection from one office to another one when going and asking for some help or trying to stand for his rights will come to that conclusion.”

By Anil Mundra
Published: June 8, 2009 20:04
www.globalpost.com/dispatch/argentina/090526/african-immigrants?page=0,1

viernes, 21 de agosto de 2009

El color de la pobreza no es el de la libertad


Las personas del colectivo africano que se dedican a actividades callejeras de subsistencia denuncian que son víctimas en toda la CABA de hostigamiento policial, lo que restringe su libertad de manera cotidiana. Lo que piden los vendedores ambulantes senegaleses que presentaron la acción de hábeas corpus colectivo es que se ponga un freno a esta criminalización, que se hace acción, carne y verbo en la práctica policial, fiscal, administrativa y también judicial. Quieren poder vivir tranquilos, realizar en la calle su actividad de subsistencia sin ser hostigados y abusados por la policía, que no se decomisen sus mercaderías y que no se les intercepte por la policía en la calle por estar realizando actividades de subsistencia ni que se les arreste por averiguación de identidad.

Para fundamentar su planteo presentaron diversas pruebas:

-El testimonio de Margarita Meira, reconocida luchadora por los derechos humanos, en particular de las vendedoras/es ambulantes, y Presidenta de Madres de Constitución, una ONG dedicada a controlar a las instituciones encargadas de hacer cumplir la ley como la policía y la fiscalía. El tribunal cita en la sentencia que Margarita dijo “que los procedimientos se realizan contra los pobres y que ella misma ha tenido varias causas”.

-El testimonio de Diego Bonga Martinez, Presidente del Movimiento Afrocultural, quien refirió diversos episodios de violencia policial contra afrodescendientes. Este testimonio no fue considerado por el tribunal lo suficientemente específico.

-Los testimonios de los vendedores senegaleses, a los que no se les otorgó valor probatorio alguno.

-Actas contravencionales y de faltas y registros de detenciones de personas africanas, que fueron excluidas.

-Estadística oficial, que da cuenta que el 48,5 % de las actas por 83 se labran contra personas migrantes; que entre ellas hubo en el año 2007 19 personas senegalesas; que de todas las actas por infracción del art. 83 se inician por acción directa de la policía –sin denuncia-; que son desestimadas uno o dos meses después sin mayor trámite, mayor prueba y antes de una audiencia por la misma fiscalía, en más del 90 % de los casos.
-También se presentó el testimonio de Nengumbi Sukama, presidente de IARPIDI, quien expuso los resultados de un estudio de 45 entrevistas realizadas a personas africanas, que mostró que el 98% vive de la venta de subsistencia, que en su totalidad trataron y tratan de conseguir otro tipo de trabajo pero que no han podido acceder a ello, que no reciben ayuda social de ningún tipo, y que el 100 % ha sido parada por la policía en la calle, el 83% por ciento con frecuencia semanal mientras realiza actividades de subsistencia, además de relatar extensamente en qué consisten esas prácticas policiales racistas con abundantes ejemplos producto de sus investigaciones y experiencia de más de 10 años de lucha contra el racismo en nuestro país.

-Además se presentaron testigos directos de algunos hechos, y se recibió el testimonio de un comisario, quien admitió que los procedimientos policiales contra estas personas se realizan sin intérprete a pesar que no hablan español, y que no se aplican otras reglas mínimas de procedimiento, y dice no saber que salvo excepciones las causas iniciadas por personal a su cargo son desestimadas por la fiscalía, a pesar que es él el encargado de devolver la mercadería secuestrada.

A pesar de todo esto, el Tribunal rechazó el habeas corpus en base a no considerar suficientemente probado el accionar racista de la policía ni la amenaza a la libertad ambulatoria de las y los vendedores africanos y afrodescendientes.

Sobre lo primero, el accionar racista, el argumento del tribunal es sorprendente: como el colectivo afectado por el racismo es más amplio que el colectivo amparista – se hostiga y persigue a todxs lxs pobres, no sólo a lxs negros pobres- , entonces no se puede decir que la policia es racista. La doctrina global de derechos humanos ampliamente denomina racismo y discriminación racial a la discriminación en base a sexo, raza, religión, nacionalidad, condición social, entre otras, y reafirma la interacción práctica de estas categorías. La revictimización del colectivo afro a través de la invisibilización y la negación de la violencia específica que sufre, no de manera exclusiva, sino de manera amplia y particular, vuelve a triunfar. No en vano este racismo por invisibilización es la forma preferida de exterminio de todo lo afro, todo lo negro, en nuestro país. Según los jueces, los africanos no lograron demostrar que también son víctimas del accionar racista de la policía, como muchas otras personas no africanas, la mayoría eso sí afrodescendientes, bolivianas, peruanas, paraguayas, dominicanas. En ningún momento del caso se planteo que este colectivo sufriera esa violencia de manera exclusiva, sino todo lo contrario. El tribunal admite la situación general de criminalización de la pobreza, pero se niega a reconocer las particularidades del hostigamiento sufrido por las personas africanas y afrodescendientes y sus consecuencias sobre un grupo que justamente es racializado por efecto de aplicación de estas prácticas.

Siguiendo este razonamiento erróneo, interpreta la prueba en el sentido inverso al objeto para el cual ha sido presentada:

¿El 90 % de las actas por 83 se labran sin denuncia, contra personas pobres, específicamente excluidas por la ley de la aplicación de esta norma? Sólo se trata de la policia haciendo su trabajo, ya que todx vendedorx ambulante es sospechoso de ser un comerciante que genera competencia desleal hasta que demuestra que sólo es un pobre tratando de alimentarse y vivir hacinado en un hotel junto a su familia, durante un juicio.

¿el 48,5 % de las actas por 83 se labran contra personas migrantes? No se trata de un indicador fuerte de xenofobia, es nuevamente la policía haciendo su trabajo, toda persona migrante que venda en la calle es sospechosa de ser una comerciante que genera competencia desleal hasta que en juicio demuestre que es una migrante que justamente migro porque ya era pobre en su pais de origen y por eso vende en la calle en este.

¿El 90 % de las actuaciones policiales por artículo 83 es desestimada sin mas prueba por la fiscalía ni bien las recibe, nunca llegan a juicio y de las que llegan menos del 1% reciben condena? No es que la policia cotidianamente “intercepta” en la via publica –y consecuentemente restringe la libertad- a un grupo amplio de pobres, especialmente a los migrantes y dentro de ellos a los africanos bajo determinadas particularidades, a quienes inútilmente trata de acusar de algo para tenerles siempre bajo control, registrar sus datos, domicilios, y hostigar cotidianamente sin tener que dejar rastros visibles como actas y esas molestias. Es que en estos casos se necesita el experto ojo de la fiscalía para reconocer a un pobre negro verdadero y entonces poder disculparlo.

Sobre lo segundo –las restricciones a la libertad y las amenazas a la libertad resultado del accionar policial de hostigamiento- también sorprende el razonamiento del tribunal: si bien reconoce que ser interceptado/a por la policia en la via publica con o sin causa restringe sin dudas la libertad ambulatoria de una persona, no considera que en el caso se haya probado que la libertad de las personas africanas y afrodescendientes que venden en la calle se vea amenazada, por no contar con estadísticas representativas, según el criterio y en base a la pericia estadística del abogado de la policía federal. El informe de IARPIDI, presentado por Nengumbi Sukama, da cuenta que de todas las personas entrevistadas que manifiestan realizar venta callejera de subsistencia son “interceptadas” por la policía, el 83% por ciento con frecuencia semanal. Sin embargo, el 17 % manifestó que también son “interceptadas” cuando realizan otras actividades. Por lo tanto, el tribunal concluye que no puede decirse que la selectividad policial racista se aplique exclusivamente en base al codigo contravencional. Más aun, se admite que se han presentado testimonios y denuncias de hechos de la policía que pueden ser delitos en el caso. Nuevamente se invisibiliza la problemática del colectivo africano y afrodescendiente que realiza actividades callejeras de subsistencia, ahora, porque no son exclusivamente criminalizados al realizar esta actividad: se criminaliza a todos los negros, no solo a los negros pobres, y no solo cuando están trabajando. Nuevamente, en el caso nunca se planteó que esta fuera la unica situación en que se aplican perfiles racistas, todo lo contrario.

El planteo se hizo a la justicia de la ciudad porque las mismas estadísticas oficiales muestran que lxs vendedorxs ambulantes africanos sólo son procesados – nunca condenadxs- por artículo 83 y no por alguna otra infracción –a diferencia de otrxs colectivos, que son procesados diferentes tipos de infracciones, aunque tambien en el caso se presentó evidencia sobre particularidades de perfiles racistas sobre personas de otras nacionalidades-. Por esta vía, las normas e instituciones de la ciudad son más que ninguna otra utilizadas en perjuicio del colectivo de migrantes africanxs sin otro sentido que hostigarles y vigilarles y encubrir abusos en su contra, y por ende el planteo se realizó sobre la responsabilidad de los organismos de control y autoridades de la ciudad, y no en contra de personas individuales.

A pesar de rechazar la acción de habeas corpus, y reconociendo determinados factores de vulnerabilidad evidentemente innegables:

-El tribunal reconoció la necesidad de traducción del wolof al español, si no cuando la policía procede por lo menos con ese menos del 0,1 % que llegará a juicio contravencional y, ojala, en las audiencias administrativas de faltas.

-También reconoció que es ilegal detener a una persona migrante por averiguación de identidad si ella exhibe el certificado de residencia precaria como único documento de identificación. Según un informe de CAREF, presentado en el juicio, las personas migrantes y peticionantes de refugio realizan venta de subsistencia callejera como la única forma que les permite tener un medio digno de ganarse un ingreso. Además, tienen certificado de residencia precaria durante años como único documento de identidad válido en Argentina. La práctica de la Policía Federal y el Ministerio Público Fiscal de la Ciudad es detener a las migrantes, aún a pesar de acreditar la identidad con la precaria. La sentencia confirma la ilegalidad de esta práctica, determinando que la policía no puede arrestar a una persona migrante, refugiada o peticionante de refugio por averiguación de identidad si ella exhibe el certificado de residencia precaria: “Ninguna duda puede caber que (el certificado de residencia precaria) resulta documento suficiente para acreditar la identidad.”

-Por otro lado, el Tribunal resolvió solicitar a Macri que cree en la Secretaría de Derechos Humanos un programa de educación y contención para “solicitantes de refugio, para la enseñanza del idioma castellano, historia, costumbres, instrucción cívica, derechos humanos y otras materias útiles”. Por una parte se reconoce la ausencia de política pública destinada a un grupo importante de la población de la ciudad, como son las personas migrantes y refugiadas. Por otra, nada se dice del racismo estructural que genera esta condición: a pesar de que en la ciudad rige el principio de igualdad y que numerosas leyes garantizan que todos los servicios públicos y programas sociales y políticas públicas deben aplicarse sin excluir a las personas migrantes y peticionantes de refugio, ellas son excluidas de hecho por decisiones que generan prácticas similares a las que se están denunciando por parte de la policía y la fiscalía, pero en otros organismos: para acceder a un subsidio de vivienda las empleadas no aceptan la precaria como documento de identidad; lo mismo se repite en el ministerio de desarrollo social; y lo mismo sucede con las y los empleadores potenciales en el sector privado, mucho menos controlado en materia de discriminación racial. Esto sin mencionar los abusos constantes.

Sin acceso a trabajo, quedan las actividades callejeras de subsistencia, y ahi es donde el tribunal dice que a pesar de ser una actividad que el código contravencional expresamente excluye, los procedimientos iniciados directamente por la policía aplicando un criterio de sospecha amplio (e infundado, dado que el 90% de estas actuaciones son rechazadas por la fiscalía sin audiencia siquiera), son válidos. En la práctica, esto implica legitimar el accionar policial por “portación de rostro” o “exceso de pigmento”, tales las consignas que asistentes a la audiencia portaban en carteles pegados en su ropa.

Por suerte, el tribunal sí reconoce que el hecho que la policía les llame “negros”, “es desde el punto de vista normativo, inadmisible desde el momento que ella es utilizada en modo despectivo”.

Colectivo para la Diversidad - COPADI
Instituto Argentino para la Igualdad, Diversidad e Integración - IARPIDI